01/Marzo/2012 Santo Domingo, República
Dominicana._ "Sin inversión, sin ambición empresarial, no habrá empleos de
calidad en la República Dominicana. Por eso, la mejor política para generar y
desarrollar el empleo es creando y manteniendo las condiciones para que el
sector empresarial invierta y se desarrolle”, destacó Francisco Domínguez
Brito, Ministro de Trabajo, al comparecer como orador y huésped de honor en el
almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio (AMCHAMDR), celebrado en el
Gran Salón del Hotel Hilton, este miércoles 29.
En su presentación, titulada “La política laboral”, Domínguez Brito reconoció
que el gran reto del Ministerio es apoyar y potenciar aquellos sectores
económicos de mayor dinamismo, que cuenten con perspectivas de crecimiento e
inserción en mercados internacionales. También, que puedan generar empleos de
calidad, empleos de alta productividad, para que todos los trabajadores cuenten
con la protección laboral que les corresponde y obtener los ingresos que
necesitan para acceder a bienes y servicios públicos.Asimismo, el ministro afirmó que, luego de analizar el panorama actual, se hace evidente la necesidad e importancia del diseño y promoción de políticas públicas en materia de empleo, que contribuyan a la inclusión social de todas las personas, que identificó como hombres y mujeres, trabajadores formales e informales, asalariados y trabajadores por cuenta propia o autónomos.
De igual forma, se mostró de acuerdo con que, si bien la economía dominicana lleva varios años creciendo, “no hemos logrado que proporcionalmente ese crecimiento se traduzca en más empleos, pero sobre todo en empleos de calidad, cualificados y con buenos salarios. Por el contrario, la informalidad del empleo crece anualmente, con lo que ello supone en términos de desprotección y precariedad laboral”.
Por otro lado, el ministro admitió que, para la creación
de empleos, es importante, en primer lugar, que el Estado garantice una estabilidad económica, reglas de juego claras y con cierto sentido de permanencia. Y, en segundo lugar, lo más importante, que haya inversión. Asimismo, es imperante que el Ministerio de Trabajo sea integrado al Gabinete de Política Económica del Gobierno para aprovechar y complementar esfuerzos en las instancias públicas de manera coordinada.
Francisco Domínguez Brito abordó en su conferencia todo lo referente al empleo haciendo reflexiones sobre su formalidad e informalidad, la seguridad social y la reforma laboral.
En la parte final de su discurso, recalcó que al promover la inversión “no podemos dejar de lado la regulación efectiva del mercado laboral como garantía en el ejercicio de los derechos del trabajo. La intervención estatal es fundamental para contrarrestar las asimetrías entre el sector empresarial y el sector sindical”. En este sentido, los principales mecanismos para contrarrestar asimetrías entre ambos sectores serían la promoción y protección de la libertad de asociación, la negociación colectiva y, en general, el cumplimiento de la ley laboral.
Las palabras del Ministro Domínguez Brito estuvieron precedidas por las de Julio V. Brache, presidente de AMCHAMDR. “En la República Dominicana debemos mirarnos en los espejos del mundo y, entre todos, analizar el tema laboral con frialdad, sabiduría, conciencia y sentido de justicia. Se trata de lograr un gran pacto laboral en el que todos ganemos”, afirmó Brache. De igual forma reconoció que el actual Código Laboral es un buen ejemplo de ello “se tomó su tiempo llegar a dicha pieza legal, pero su resultado fue positivo para los tiempos que se vivían. En su reforma tiene que existir el mismo espíritu entre las partes involucradas”.
El directivo de AMCHAMDR admitió que las empresas dominicanas tienen la capacidad y la flexibilidad de adaptarse a un mercado global en constante cambio, sin que esto signifique una disolución de los derechos laborales fundamentales. “Más bien, implica el reconocimiento de la necesidad de evolucionar de igual forma para permitir a las empresas competir y crecer en la economía global, generando nuevos puestos de trabajo y nueva riqueza. Todo ello, siendo conscientes de que hay un marcado interés mutuo, cada vez más trascendental y decidido, en incrementar las inversiones en el capital humano. La educación es cimiento importante de la competitividad y, por ende, de la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas” apuntó.

